Descripcion Geografica, Historica y Estadistica de Bolivia written by Alcides de Orbigny
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Alcides de Orbigny >> Descripcion Geografica, Historica y Estadistica de Bolivia
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Pudieran tambien criarse alli ganados con grande provecho; asi como
estenderse los trabajos de laboreo y de lavaderos de oro sobre las
montanas mas inmediatas a la cordillera.
APOLO-BAMBA[1].
El pueblo de Apolo, hoy dia capital de la provincia, fue fundado a
mediados del siglo anterior por los misioneros franciscanos, que
reunieron en aquel punto a los indigenas de la nacion apolista, y
formaron una mision, la cual habiendo sido adherida en el ano de 1800 a
las otras poblaciones comarcanas, vino a componer la provincia de
Caupolican.
[Nota 1: _Bamba_ es una corrupcion de _Pampa_, que en lengua quichua
significa _llanura_.]
Apolo se halla situado en el centro de una llanura ligeramente ondeada y
cubierta de plantas gramineas. Esta llanura, limitada al sud por unas
montanas a las que sus valles y los recodos que estos forman, dan un
aspecto muy pintoresco, tiene como de cinco a seis leguas de ancho, y su
largo se estiende de norte a sud, como de doce a catorce, figurando un
cuadrilongo. Al este se levanta, semejante a una pared, una grande
montana que se dirige de norte a sud, y a la que por su mucha elevacion
se ha denominado _Altuncama_. Hay al oeste una colina baja, interpuesta
entre las llanuras de Apolo y las de Santa-Catalina que vienen a ocupar
la parte oeste y sudoeste. Este ultimo valle horizontal, que tiene doce
leguas de largo sobre cinco de ancho, esta cubierto en parte de
_pajonales_, y lo atraviesa el rio Tupili, cuyas orillas se ven
adornadas de anchurosos y espesos bosques, los cuales contrastan de tal
manera con lo raso del resto, que parecen haber sido plantados por la
mano del hombre.
El pueblo esta formado de tres grupos distintos. El primero se encuentra
situado antes de pasar el rio, y se compone de casas diseminadas: en
este grupo, que se llama la parcialidad de la Concepcion, es donde se
hallan establecidos los mercaderes de toda especie de frutos, y a
quienes los habitantes nativos dan en su lengua particular el nombre de
_mataguas_, es decir, forasteros. El segundo grupo, colocado en el
centro y sobre un ligero promontorio de greda rojiza, esta de la otra
parte del rio, y encierra la casa consistorial, la iglesia parroquial y
el convento de los franciscanos, cuya fachada que mira al este, da sobre
una plaza en la que los lados norte y sud se componen de varios
edificios, y la parte del este, frontera al convento, de una serie de
casas habitadas por los indigenas: estas casas, cada una de las cuales
tiene una sola puerta y como de quince a veinte varas de largo, se
hallan colocadas sobre la colina en forma de anfiteatro, de suerte que
desde el convento se descubre todo cuanto pasa en el interior de ellas.
Tal era el modo como las habian dispuesto los franciscanos, con el
objeto de estar a la mira de todos los pasos de los indios, y de poder
velar sobre sus acciones. En aquel entonces, los comerciantes que venian
a la provincia, estaban obligados a hospedarse en el convento para
efectuar sus trueques en presencia de los religiosos. Un arroyo separa
esta segunda parte, del tercer grupo que se encuentra situado sobre el
camino de Aten, y dispuesto en el mismo orden que acabamos de ver en
aquella.
La temperatura de Apolo es agradable y sana; sin embargo, como sus
llanuras dejan libre acceso a todos los vientos, el aire viene a ser mas
seco que en Santa-Cruz. Alli se cultivan los mismos frutos que en los
otros distritos; pero la coca es el solo objeto importante del comercio
de trueque. Tambien hay en Apolo como de dos mil a dos mil quinientas
cabezas de ganado, y si fuesen sus habitantes algo mas hacendosos y
prolijos, tendrian ciertamente todo genero de bienes en abundancia. Un
solo hecho bastara para justificar este aserto, por lo tocante a la gran
procreacion de los ganados. Un indio llamado Pedro Chambi, habia reunido
con el producto de su industria unas quince vacas, a cuya cria
dedicandose luego con esmero, llego de tal modo a multiplicarlas, que
fuera del gran numero vendido por el mientras vivio, aun dejo en 1828,
al terminar sus dias, como mil cabezas. Se ve pues que con algun cuidado
las llanadas y las colinas podrian facilmente cubrirse de ganados, tanto
vacunos como lanares, y aun acaso de caballares. Seria igualmente
posible que las montanas de Altuncama, en vista de su elevacion,
produjesen la vina y las papas.
La estraccion de la cascarilla ha modificado algun tanto la manera de
ser de estos habitantes, ensenandoles a estimar el valor positivo de las
cosas, y dandoles una idea del dinero. Por el comercio de este
especifico han llegado a conocer tambien otros muchos objetos, que les
eran enteramente ignorados, y con cuya posesion disfrutan hoy en dia de
mayores comodidades. Si hubiese continuado este comercio, no hay la
menor duda que los habitantes de Apolo estarian ya bastante avanzados en
el camino de una civilizacion, contra la que luchan incesantemente
aquellos que se han constituido en directores de estos indigenas, bajo
el necio pretesto de que la relacion comercial con los estrangeros
corrompe sus costumbres. Aunque pueda esto verificarse algunas veces, no
por eso se han de negar las inmensas ventajas que necesariamente debe
traer consigo la frecuencia de estas relaciones. El natural de estos
habitantes, indigenas todos ellos de la nacion apolista, y cuyo numero
no pasa de dos mil setecientos setenta y cinco, es el mas apacible, y
docil: amantes de los placeres, buscan ante todo las diversiones. Las
numerosas festividades del cristianismo, aumentadas todavia por los usos
locales, les proporcionan frecuentemente la ocasion de reunirse para
entregarse a las dansas alegres y jocosas, estimuladas por las repetidas
libaciones de aguardiente, del cual abusan algunos hasta privarse de la
razon. Tal es el modo como pasan la vida, sin pensar en ocuparse, ni en
su porvenir, ni en el de sus hijos, confiados probablemente en la
riqueza natural del pais, cuyos productos bastan para la satisfaccion de
sus necesidades. Con un caracter vivo y ligero, tienen muchisima
habilidad para imitar cuanto se les presenta: asi es que reunen todas
las cualidades que los hacen susceptibles de civilizarse, mas antes,
quizas que las mismas naciones indigenas de los Andes. Falta unicamente
para que pueda esto llevarse a cabo, que algunos hombres benevolos,
despojandose de sus intereses particulares, quieran consagrarse al
desarrollo de las facultades intelectuales de estos Indios y a su
educacion social, gobernandolos moral y fisicamente.
Al sudeste de Apolo se encuentra el pueblo de Aten, que dista nueve
leguas por el itinerario siguiente:
Leguas.
Saliendo de Apolo, se anda por la llanura hasta
_Puente-Chico_. 1
De aqui hasta _Puente-Grande_. 2
Y hasta llegar a _Pampa-Tupili_. 3
Se sube luego la cuesta de _Chimasacro-Grande_, 1
En seguida se baja, de ella y se toma la falda de la
montana hasta _Chimasacro-Chico_. 1
Y se anda finalmente hasta Aten. 1
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TOTAL 9
SANTA-CRUZ DE VALLE AMENO.
Su deliciosa posicion le ha hecho merecer a Santa-Cruz el sobrenombre de
_Valle-Ameno._ Nada efectivamente puede haber de mas encantador, de mas
pintoresco y alegre que sus alrededores, ni que sea mas apacible y
risueno que su morada. Situado en un llano, sobre una pendiente apenas
perceptible que se inclina al sud, y al pie de un cerro de forma conica,
este pueblo se halla tambien circundado por colinas bajas, pero que van
levantandose gradualmente hacia el norte hasta llegar a formar altas
montanas, las que se ven coronadas de palmeras cuyo elegante follage se
entremezcla con las copas gigantescas de los arboles mas robustos. El
contraste que presentan los llanos con las colinas cubiertas de una
vegetacion primorosa y variada, la corriente del rio de Santa-Cruz que
atraviesa el conjunto de este cuadro, esparciendo un saludable frescor,
todo en fin concurre para hacer que este lugar sea el punto mas
agradable de la provincia.
Aunque pequena, pues que solo contiene novecientos cuarenta y un
habitantes, parte de ellos de la nacion apolista, la parroquia de
Santa-Cruz es muy aseada, y mirando sus bellisimos contornos, facilmente
se desvia la atencion de la irregularidad de sus calles y edificios. El
terreno que la circunda produce con abundancia todos los frutos de la
zona torrida; asi es que sus habitantes son todos labradores, y no
solamente recogen lo suficiente para su consumo, sino que hacen tambien
algun comercio con lo que les sobra; para lo cual ponen a curar al aire
y al sol los frutos del platano, cortandolos primeramente en tiras o
tajadas largas, que despues de secas se trasforman en escelentes
orejones. Preparan asimismo el tabaco y la coca, y todos estos productos
vienen a servirles para operar sus trueques, a falta del dinero
amonedado, que aun no ha entrado alli en circulacion. Se ocupan
igualmente los moradores de Santa-Cruz en la cria del ganado vacuno, lo
que se consigue con muchisimo provecho sobre las colinas. Hay epocas en
que se dedican activamente al acopio de la cascarilla, esplorando los
bosques de las montanas vecinas; pero se encuentran estos ya tan
destruidos, que al presente se ven obligados a correr diez o doce leguas
para llegar a encontrarla. En cuanto a la pesca y a la caza esta comarca
es tan abundante como la de Pata, y sus producciones naturales son
enteramente las mismas: se ha descubierto, sin embargo, en los bosques
de Santa-Cruz, una infinidad de maderas de ebanisteria las mas finas y
hermosas, tales como el guayabo, el granadillo, etc.
En resumen, si esta poblacion quisiese aprovechar todos los recursos de
que se encuentra rodeada, dedicandose con mas ahinco, a la cria de los
ganados, a la agricultura en el seno de esa tierra tan fertil y en donde
la naturaleza le brinda sus tesoros a manos llenas, a la estraccion
juiciosamente graduada de la cascarilla y al laboreo, en fin, de las
minas de oro y de plomo, que se dice haber en la sierra de Santa-Clara,
no hay duda que conseguiria duplicar sus riquezas; mas para esto seria
preciso vencer primero esa apatia natural, que conduce a estos indigenas
a no trabajar sino lo muy medido para procurarse las cosas
indispensables a la existencia. Verdad es tambien que fuera menester,
para mover y activar su ambicion, una poblacion mas numerosa y mercados
de esportacion mas estendidos.
Santa-Cruz era un lugar muy salubre hasta el ano de 1830, en que ya
empezaron a sentirse algunas enfermedades, desconocidas hasta entonces,
y las que atacaban con rigor a los habitantes. Hoy en dia las fiebres
intermitentes han asentado alli su dominio. Algunas personas han creido
que provenia esto de la introduccion de arboles pertenecientes a los
valles calurosos[1]; pero segun mis observaciones sobre la provincia del
_Valle-Grande[2],_ pienso que semejante cambio es mas bien debido al
desmonte causado por los incendios, que los habitantes tienen la
costumbre de promover cada ano con el objeto de renovar la yerba de los
llanos y de las colinas. Lo cierto es que muchos lugares, muy sanos en
otro tiempo, se hallan al presente invadidos por esa peste destructora,
que va en aumento a medida que el desmonte se estiende. Es pues un deber
del gobierno el tomar alguna sabia medida para cortar los progresos de
semejante mal, y mejorar en lo posible los lugares inficionados.
[Nota 1: Esta es la opinion de uno de los autores de las notas
manuscritas, que poseo sobre la provincia.]
[Nota 2: Mas adelante detallare con amplitud estas observaciones.]
Santa-Cruz esta situado al oeste sudoeste de Apolo-Bamba. Para venir a
este lugar se andan cinco leguas por el itinerario siguiente:
Leguas.
Se sube la cuesta de _Santa-Teresa_. 1
Se baja despues esta, hasta _Huilipisa_. 1
Y se sigue luego por un llano hasta _Bacqueria_. 1
De donde hay que andar, por un terreno igual,
hasta llegar a Apolo. 2
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TOTAL 5
ATEN.
Este pueblo, antigua mision de los franciscanos, se halla situado en
medio de montanas, en una hondonada bastante igual, y sus casas, aunque
regulares, estan desparramadas. Su clima es caliente y humedo, muy sano
por consiguiente, a pesar de las lluvias que caen alli con frecuencia.
Su cultivo, sus producciones y su comercio son de la misma naturaleza
que en Apolo: crianse tambien algunos ganados en las llanuras herbosas
de Tupili.
El numero de sus habitantes alcanza poco mas o menos a mil treinta y
tres; estos indigenas pertenecen a una nacion diferente de la de los
Apolistas, y hablan la lengua tacana, tal vez una de las mas chocantes y
duras, asi como de las mas guturales de America. Su caracter, analogo al
lenguaje, es irascible, tenaz, lleno de altaneria, y muy poco alegre;
son sin embargo mas inclinados al trabajo que los Apolistas, sobretodo a
la agricultura y a las correrias escudrinadoras en el seno de las
florestas. Cada individuo de esta poblacion, como ya hemos dicho en otra
parte, esta obligado a construir el mismo, sin ayuda de otros, la casa
que mas tarde ha de habitar con su familia; si llega a faltar a esta
costumbre, probablemente conservada desde su estado salvage, se llena de
oprobio, despojandose de la dignidad de hombre. En estremo prodigos y
amigos de la ostentacion, y ansiando siempre poder adquirir ornamentos
lucidos para engalanarse ellos y sus mujeres, no hay trabajos, por
penosos que sean, que no esten dispuestos a emprender a fin de
procurarse tal satisfaccion. Prefieren sobre todo los vasos y demas
vajilla de plata, para colocarla como un adorno sobre sus mesas, o las
vestimentas estranas, cubiertas de galones y de bordados relucientes,
con que se componen para salir a las procesiones del culto catolico,
tratando de distinguirse de los demas por lo brillante y singular de
tales arreos.
Las facciones de los Atenianos son bastante toscas, sin que haya en esto
diferencia alguna entre ambos sexos: tienen la nariz corta y chata, la
tez demasiado triguena, y casi todos ellos estan salpicados de manchas
blancas por el cuerpo y en la cara, lo que contribuye a darles un
aspecto muy estrano.
Un episodio de la historia de la provincia, particular a Aten, hara
conocer la indole de sus habitantes[1]. En 1811, en consecuencia de
haber sido derrotado por los Espanoles el destacamento del ejercito
patriota, que bajo las ordenes del general Pinelo se encaminaba del
Cuzco hacia La-Paz, el doctor Munecas, secretario de aquel jefe y
eclesiastico de mucho merito, se refugio con algunos otros oficiales y
patriotas en el valle de Larecaja, donde logro con su influencia
sublevar en tropel a los habitantes contra los Espanoles. Despues de una
lucha larga y encarnizada, despues de haber combatido con un valor
heroico por la causa de la libertad y de la independencia, estos
soldados improvisados habiendo sido finalmente vencidos por las tropas
aguerridas y ordenadas de los Espanoles, viose forzado Munecas a dejar
Larecaja, de donde se encamino, con algunos de los suyos, por el rio
Iuyo hasta Aten. Inmediatamente sublevo a los indios atenianos y logro
con ellos apoderarse de Apolo. Los Espanoles, que no lo perdian de
vista, poco tardaron en mandar tropas para combatirlo. El capitan D.
Agustin Gamarra fue comisionado para esta empresa; y habiendo llegado a
vencer en todos los encuentros a los patriotas, tan inferiores en
numero, tan poco aguerridos, y desprovistos enteramente de armas, se
aprestaba para la toma de Aten, que debia coronar su triunfo. Doce
Atenianos, mandados por el capitan Pariamo, no pudiendo resistir en
campo raso a cien soldados de tropa veterana y a quinientos flecheros,
se emboscaron a distancia de una legua del pueblo, en un espeso monte[2]
que se halla situado sobre una colina, resolviendose a morir alli antes
que rendirse al enemigo. Despues de un combate de dos horas, el capitan
Pariamo fue el unico que llego a salvarse, y Gamarra, que se vio dueno
del campo, siguiendo la costumbre de los Espanoles, empezo por castigar
de la manera mas atroz a todos aquellos que el suponia haber tomado las
armas para alistarse en el ejercito patriota.
[Nota 1: Este interesante pasage pertenece al senor Acosta, que ha
tenido la bondad de comunicarmelo.]
[Nota 2: Este bosque, uno de los mas impenetrables, ha recibido por esta
circunstancia el nombre de _Ecoto-sacho_, que quiere decir monton
cerrado de arboles.]
Aumentandose las persecuciones de dia en dia, y cada vez con mas rigor,
un indigena llamado Jose Pacha, que era uno de los mas comprometidos,
propuso a veinte o treinta familias el abandonar sus moradas para ir a
buscar la quietud en lo mas escondido de las selvas. Esta poblacion
emigrante se alejo pues, conducida por Pacha, en busca de un recinto
donde no pudiese llegar a ser descubierta; y habiendo traspasado los
desiertos, finalmente se detuvo en una hondonada, a la que dio el nombre
de _Irimo:_ en este lugar, situado como doce o catorce leguas al este de
Aten, permanecieron estos indios mas de siete anos sin que se les
pudiese descubrir. Como el cauto Pacha habia tenido gran cuidado de que
se tomasen todas las medidas necesarias, nada le faltaba a la nueva
colonia. Para poder vestirse plantaron algodon, y mientras que se
ocupaban los hombres en la caza y en labrar las tierras, las mujeres
tejian y cuidaban de las faenas caseras. Pacha, que se constituyo jefe
de la colonia, establecio una policia interior muy severa, distribuyendo
los empleos segun la edad y los sexos; y todos los trabajos se hacian en
comun, alternandose de modo que los que un dia se ocupaban del cultivo,
al siguiente iban a la caza, y vice versa; asi es que todos los
productos se repartian por igual, como si no hubiese mas que una sola
familia.
Para no renunciar a la religion catolica, los moradores de esta pequena
republica construyeron una capilla, colocando en ella algunas imagenes
de santos, que hablan tenido cuidado de traer tambien consigo en su
emigracion. Pacha, investido ya de los poderes civiles, quiso reunir a
ellos el desempeno de las funciones religiosas: el era quien bautizaba,
quien santificaba los matrimonios y enterraba los muertos, siendo a la
vez el cura, el juez y el legislador de su colonia. Entre las medidas
rigurosas tomadas por el, para no ser descubiertos, habia dictado una
ley, la cual mandaba que fueran enterrados vivos todos aquellos que,
bajo cualquier pretesto, llegasen a ponerse en contacto con los
habitantes de Aten; asi es que pudieron vivir ignorados por tan largo
tiempo, sin que nadie fuese tan imprudente y audaz para quebrantar una
ley de esta naturaleza, y cuya infraccion traia en pos tan horribles
consecuencias. Hubo, sin embargo, una circunstancia que vino a ponerlos
al cabo en descubierto.
Acontecio que una muchacha de trece anos de edad, hija de un Manuel
Cito, cuya familia se componia de su muger y de esta sola nina, habiendo
muchas veces oido hablar del gusto sabroso que da la sal a los
alimentos, concibio el deseo, y con este el proyecto, de procurarse esta
sustancia. Sin que sus padres se apercibiesen, escapose del lugarejo y
tomando la direccion de Aten, llego a este pueblo, donde, sin ser vista,
se introdujo en una casa aislada, y apoderandose de toda la sal que pudo
encontrar, volvio a Irimo con el producto de su robo. Durante su
ausencia, que fue de tres dias, el vigilante jefe no dejo de apercibirse
de la falta de la muchacha, practicando mil pesquizas para saber de su
paradero, e instando estrechamente a los padres para que le dijesen que
era de ella. En medio de estas investigaciones se aparece la joven
fugitiva; y por el contenido de su carga se descubre que venia de Aten,
donde, por otra parte, ella misma confeso haber estado. Inmediatamente
mando Pacha que la castigasen con todo el rigor de la ley; pero en el
momento de la ejecucion, todos los habitantes reunidos imploraron su
gracia con tanta instancia, y la pobre nina hizo tantas protestas, que
al fin otorgole el jefe su perdon. A los seis o siete meses, enteramente
olvidada de que habia escapado a la muerte, tento una segunda escursion
con el mismo fin, y habiendola hecho espiar Pacha por todas la
direcciones con la orden terminante de aplicarle las terrible pena
decretada por el, fue prendida cuatro dias despues, y ni sus lagrimas,
ni su desesperacion pudieron enternecer a sus aprehensores, que la
hicieron pasar incontinenti por el horrendo suplicio de ser enterrada
viva.
Los infelices padres, sobrecogidos de horror a la nueva de tal
acontecimiento, huyeron precipitadamente de Irimo, y fueron a Aten a
quejarse al juez del espantoso castigo que acababa de sufrir su hija;
poniendo asi en descubierto la mansion de Pacha. Ordeno la autoridad que
inmediatamente se aprehendiese a este, lo cual asi que se efectuo, se le
condujo a La-Paz para ser juzgado; pero se tardo tanto en ajusticiarlo,
que en 1823, cuando esta ciudad cayo en poder de los patriotas, Pacha se
vio comprendido en el indulto general y pudo entonces volver a su pais.
Irimo existe todavia, y se compone de las mismas familias, sometidas al
presente a la jurisdiccion civil y eclesiastica de Aten. Sus habitantes,
por la grande fertilidad del terreno disfrutan de todas las comodidades
de la vida, bajo un temperamento suave y en una posicion deliciosa.
Las aguas del rio de Aten van a reunirse al Mapiri, uno de los
tributarios del Beni: por lo demas, esta es la sola corriente del centro
de la provincia que no se dirige al Tuyche.
PARTIDO CHICO O PUEBLOS INTERIORES.
Bajo esta denominacion reunen generalmente las poblaciones del interior,
tales como San-Jose de Chupiamonas, Tumupaza, Isiamas y Cavinas,
separadas todas ellas, por inmensos desiertos, de las que acabamos de
examinar. Voy pues a describir tambien estos pueblos, misiones antiguas,
fundadas igualmente, como queda dicho, por los padres franciscanos.
SAN-JOSE DE CHUPIAMONAS.
Saliendo al estenordeste de Apolo, y atravesando por caminos
espantosos, llenos de peligros de todo genero, en medio de unos
desiertos sin termino, y al cabo de treinta y ocho leguas de una marcha
penosisima, se llega finalmente a San-Jose de Chupiamonas, que ha tomado
su nombre de un rio cuyas aguas rojizas van a reunirse, no lejos de
alli, con las del rio Tuyche. El pueblo compuesto de setenta y tres
indigenas, en todo semejantes a los Atenianos, y que hablan la misma
lengua, esta situado cerca de la confluencia que forma el mencionado rio
con el Tuyche, el cual es tan ancho en aquel punto, que es menester
pasarlo en balsas: asi es que los habitantes son muy utiles a los
viageros y a los comerciantes, ocupandose en pasarlos de una banda del
rio a la otra. En razon del numero tan escaso de sus habitantes, se
habia pensado en reunir esta poblacion con la de Aten; pero las justas
reclamaciones de los negociantes la han hecho conservar como un punto
indispensable para el comercio.
La temperatura de San-Jose es muy calida, sin que por esto se conozcan
alli en manera alguna las enfermedades: su morada no puede ser mas
agradable, pues parece que la naturaleza se hubiese complacido en
derramar sus dones en aquellos lugares salvages, con una prodigalidad
digna de la tierra de promision. El estrangero que llega a San-Jose
queda pasmado de admiracion al contemplar una vegetacion tan hermosa, y
la variedad infinita de frutos que alli abundan. Efectivamente sus
bosques ofrecen por todas partes la vainilla, el aceite de copaiba,
recinas, cortezas aromaticas, gomas, la cera y la miel de abeja y
multitud de plantas medicinales. Crianse alli espontaneamente los frutos
mas esquisitos, y entre ellos el cacao, que sin ser plantado crece
silvestre por todas partes dando abundantes cosechas. La caza ofrece
cantidad prodigiosa de pajaros y de cuadrupedos: entre estos pueden
citarse la gran-bestia, el oso-hormiguero, los perico-ligeros, muchos
venados y javalies, y una especie de cerdos muy pequenitos, que llaman
en el pais _quebo-queres_. El Tuyche abunda tambien en pescados. Por
ultimo, esta tierra extraordinariamente fertil produce arroz, maiz,
yucas, mani, bananas, ananaes, algodon y cana-dulce; mas todas estas
producciones sirven tan solo para el consumo de la poblacion, y de
ninguna manera para el comercio.
TUMUPAZA.
Doce leguas al nordeste de San-Jose, sobre una ligera colina compuesta
de pedregales blanquiscos y en medio de un campo horizontal, cubierto de
bosques o de pequenos herbazales, se encuentra situada la mision antigua
de Tumupaza[1], convertida al presente en una parroquia. Cuando por los
meses de agosto, setiembre y octubre sube uno sobre las colinas,
apercibe a lo lejos, sobre muchos puntos diferentes, la humareda
producida sin duda por los fuegos de los salvages, que viven
desconocidos hasta hoy, en esos lugares tan fertiles circunvecinos a
Tumupaza. Esta parroquia, compuesta de ochocientas-ochenta y cinco
almas, reune, con respecto a sus producciones de cultivo y naturales,
absolutamente las mismas circunstancias que San-Jose.
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