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Agent to the Stars by John Scalzi">Book Review: Agent to the Stars by John Scalzi
A Cambridge School of Art graduate?s first book has been lauded in the international press. Kazuno Kohara, from Japan, who graduated from the MA in Children?s Book Illustration in 2007, has had her first book voted as one of 10 Best Illustrated

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Descripcion Geografica, Historica y Estadistica de Bolivia written by Alcides de Orbigny

A >> Alcides de Orbigny >> Descripcion Geografica, Historica y Estadistica de Bolivia

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[Nota 1: _Maximiliana regia. Martius. Bactris socialis, Martius_.]

[Nota 2: _Corografia brasilica._]

El rio Itenes tiene como un cuarto de legua de ancho en este punto, y
sus magestuosas aguas corren con bastante rapidez por entre islas de un
aspecto el mas pintoresco. Sobre una de sus orillas, pobladas de
arbolados, hay un puesto brasilero: para dirigirse a el, es menester
luchar contra la corriente de los rios Itenes e Itonama; que chocandose
con fuerza forman una barrera movible, de un aspecto imponente. El
puesto se halla ocupado par un sargento y cuatro soldados, que tienen
orden de no dejar pasar embarcacion alguna sin el previo consentimiento
del comandante del fuerte de Beira, que esta situado dos leguas mas
abajo. Es pues indispensable escribir de antemano a este mandatario en
solicitud de un permiso para pasar por delante del fuerte. Aunque la
ribera izquierda pertenece en toda propiedad a la Republica de Bolivia,
los Brasileros se consideran duenos absolutos de todo el curso del rio.
Los soldados que guardan el puesto, apenas estan vestidos, y viven en la
mayor miseria: un punado de _farinha de pao_ es la racion diaria que se
les da para su manutencion, y cada ocho dias reciben algunos cartuchos
de polvora con que cazan los antas y otros animales selvaticos cuya
carne les sirve tambien de alimento.


_Fuerte del Principe de Beira._

Cuando se ha conseguido el indicado permiso, se desciende el Guapore o
Itenes, admirando lo pintoresco de sus margenes, y las montanas que
dominan su ribera izquierda. A dos leguas, poco mas o menos, se presenta
el fuerte del Principe de Beira sobre el cual tremola el pabellon
brasilero. Este fuerte, de forma cuadrada y rodeado de fosos, tiene
ademas un baluarte en cada flanco. La piedra arenisca carbonifera, de
que se componen las montanas adyacentes, es el material empleado en su
construccion, la que ha sido muy bien ejecutada por un ingeniero
europeo. Su guarnicion se reduce actualmente a treinta hombres. Era este
fuerte en su fundacion, un presidio para los asesinos; mas hoy en dia
esta destinado a servir de destierro a los condenados politicos, que
viven privados de todo genero de recursos en este lugar apartado, donde
gozan sin embargo, de alguna soltura.

El pueblecillo de Santa-Rosa, dependiente del fuerte, y que
primitivamente distaba media legua hacia el oeste, se halla colocado al
presente haacia el norte y a menos distancia, componiendose de una sola
hilera de casas, cuyos habitantes, que son todos negros y mulatos,
ascienden al numero de cuatrocientos. Ocupase esta poblacion en traficar
con los gariteas, que suben desde el Para, por el rio de Madeiras y en
seguida por el Guapore, hasta Mato-Groso. Estas grandes barcas, toldadas
y de fondo plano, son del porte de una chalupa de veinticinco a treinta
toneladas; y aunque en proporcion a la profundidad del rio pudieran
tener mas capacidad, el sin numero de saltos del rio de Madeiras (que
toda vez que se presentan obligan a los navegantes a retirar del agua
sus embarcaciones para llevarlas por tierra con la ayuda de unos troncos
redondos, colocados a guisa de ruedas) hace que se minore su tamano. Por
lo demas esta es la unica dificultad que ofrece la navegacion de este
rio, el cual tiene por todas partes la hondura suficiente para servir de
vehiculo a los barcos de vapor de la mayor dimension.

Partiendo del Para suben las gariteas a la vela o a remo hasta la
embocadura del rio de Madeiras, luego a remo solamente hasta tropezar
con las primeras cachuelas, que es menester salvar del modo que dejo
dicho; operacion que se renueva mas de veinte veces, y en la que se
pierde mucho tiempo[1]. Habiendo salvado la ultima cachuela se rema con
grandisimo trabajo hasta la confluencia de los rios Itenes y Mamore, y
desde este punto, hasta el fuerte de Beira, donde se toman viveres para
subir en seguida hasta Mato-Groso. Siendo indispensable emplear un ano
entero en la ida y vuelta de estas espediciones, se prefiere llevar
directamente por tierra del Rio Janeiro o de Santos las mercadurias de
valor; y aunque la distancia que se transita en mulas es de ochocientas
leguas, la economia de tiempo no deja de ser considerable; de manera que
las gariteas, estando reservadas solamente para el transporte de los
efectos de mucho volumen o peso, no hacen sino tres o cuatro
espediciones por ano del Para a Mato-Groso.

[Nota 1: Los traficantes, que hacen muy a menudo esta navegacion,
siembran algunos de los campos por donde atraviesan llevando sus
embarcaciones; asi es que a su regreso encuentran abundante provision en
los frutos que recogen.]

Los alrededores del fuerte del Principe de Beira se hallan poblados de
bosques espaciosos, donde sobresalen las palmeras: las colinas
inmediatas, colocadas en forma de anfiteatro, se levantan gradualmente
hacia el nordeste, viniendo a quedar su punto culminante bastante
retirado. El suelo, enteramente compuesto de despojos de piedra
arenisca, es infecundo, y unicamente algunos retazos contiguos a la
orilla del rio Itenes se prestan a la agricultura y producen muy buenos
frutos.

Al dejar el fuerte de Beira, el rio Itenes o Guapore[1] tiene cerca de
media legua de ancho; sus aguas claras, pero de viso negruzco, corren
con lentitud por entre bosques magnificos y de un aspecto mas bien
salvage que pintoresco. La naturaleza en este parage es demasiado grande
y magestuosa para que puedan comprenderse sus detalles. Entre tanto, muy
rara vez llega a perturbar algun viagero esta hermosa soledad, que no
ostenta mas adornos que la rica vegetacion de sus sombrias florestas,
pues hasta los pajaros solo cruzan por acaso y sin jamas detenerse. Sin
embargo, la uniformidad del paisage se ve de vez en cuando interrumpida
por algunas islas guarnecidas de arboles, y por las montanas azuladas de
la ribera derecha, que resaltan a lo lejos sobre el fondo verdinegro de
los frondosos bosques.

[Nota 1: El nombre de Itenes, que le dieron los Espanoles, ha sido
tomado de los indios salvages que habitan sus riberas en el espacio
comprendido entre el fuerte de Beira y la confluencia con el Mamore.
Guapore es el nombre que le han dado los Brasileros.]

Despues de haber andado una larga jornada, bogando con toda la rapidez
de la corriente, se hace alto al anochecer, o sobre la orilla derecha
donde hay una selva muy tupida cuyo terreno debe ser exelente para el
cultivo, o sobre la izquierda que esta poblada de magnificos bosques.
Los Brasileros del fuerte suelen verse atacados muy a menudo en estos
parages por los indios itenes que habitan las dos riberas, y que
aprovechan todas las ocasiones de procurarse, por la violencia, las
armas y el hierro que les son de absoluta necesidad desde el tiempo de
su contacto con los Espanoles y Portugueses. Estos salvages, de un
caracter independiente y altanero, han conservado su entera libertad,
prefiriendo verse diezmados todos los dias desde mas de un siglo, antes
que someterse al celo religioso de los Jesuitas o al yugo de los
Espanoles. Hoy en dia son aun lo que eran en tiempo del descubrimiento,
y deben la conservacion de su independencia a la estrecha union que
parece reinar entre ellos.

Esta nacion ocupa todo al angulo formado por la confluencia de los rios
Itenes y Mamore. Las tribus que la componen viven diseminadas en el seno
de unos desiertos circundados por inmensos pantanos y por selvas
impenetrables. Estos indigenas, cuyas costumbres son en extremos
singulares, solo hacen caso de la mediana civilizacion que los rodea,
para deslizarse astuta y ocultamente con sus canoas en los pequenos
tributarios del Mamore y del Itenes, donde asechan a los indios de las
misiones o a los soldados brasileros del fuerte de Beira, atacandolos al
descuido, muchas veces al favor de las sombras de la noche, sin otro
intento que el de procurarse algunas herramientas.

En la segunda jornada, aparece el rio tan ancho y hermoso como la
vispera, pero mucho mas tortuoso y casi enteramente desembarazado de
islotes: se ve entre tanto guarnecida su ribera izquierda de palmeras
motacues, al paso que sobre la derecha se presenta entre multitud de
arboles muy variados, una nueva especie de palmas, conocida bajo el
nombre indigena de _chuco_, y notabilisima por sus hojas, cuya figura es
igual a la de un sol, pues se componen de infinidad de hojuelas que a
manera de rayos parten de un punto centrico al cual estan sugetas[1].

[Nota 1: Este vegetal es el _Thrinax chuco._]

Al arribar al angulo formado por la reunion del Itenes con el Mamore, un
espectaculo el mas imponente se presenta a la vista, la que abrazando de
un solo golpe el magestuoso giro de ambas corrientes puede facilmente
compararlas y admirar el maravilloso contraste[1].

[Nota 1: Vease la _Introduccion_, pag. xix.]

El rio Itenes, que, como ya se dijo, recibe todas las aguas de la
provincia de Mato Groso y del norte y norueste de Chiquitos, y cuyos
tributarios, bajando de colinas poco elevadas, corren mansamente por una
superficie inmensa de llanuras, donde tienen solidos ribazos, conserva
sus ondas casi siempre puras y jamas acarrea despojos vegetales; al paso
que el Mamore, no solamente se mantiene turbio y fangoso todo el ano,
sino que arrastra borbollando troncos, hojas, raices, y a veces arboles
enteros; pues, a mas de tener sus fuentes sobre las altas cerranias de
las provincias de Cochabamba, de Mizque y de Valle Grande, o sobre la
vertiente norte de las ultimas faldas de la cordillera, todos sus
tributarios se forman de torrentes impetuosos y cruzan la llanura con
tal rapidez que arrancan al pasar los ribazos de uno de sus bordes.
Resulta de esta disposicion tan diferente, que el Itenes presenta por
todas partes sobre sus riberas un terreno muy conveniente para fundar
aldeas estables y florecientes, mientras que las orillas del Mamore no
dan lugar a establecimiento seguro de ninguna clase, ni aun se prestan
siquiera para la agricultura: razon por la que todas las misiones del
Mamore ocupan tan solo las riberas de algunos tributarios laterales.

Las aguas del rio Itenes despues de estar reunidas con las del Mamore,
corren por un largo espacio sin mezclarse y conservando todavia su viso
particular.

Del punto de reunion de estos dos grandes rios hay que hacer una
navegacion de seis jornadas en canoa para llegar a la confluencia del
rio Beni, el cual bajando del oeste viene a incorporarse por la
izquierda con el Mamore, que lleva adelante su magestuoso curso bajo el
nombre de rio de Madeiras[1].

[Nota 1: Vease lo que digo de este rio, al hablar de las grandes vias de
comunicacion faciles de entablarse entre la provincia y la Europa por el
vehiculo del Amazonas.]

Las orillas del Mamore se encuentran ya desnudas en este parage de
selvas antiguas, y por todas partes ofrecen terrenos de aluvion, en
donde se cria la planta que los Espanoles han llamado _chuchio_[1], asi
como el _lambaiva_, cuyas hojas blanquizcas y recortadas en forma de
dedos resaltan sobre el verde tierno de los sauces, o sobre el verde
amoratado de los _lisos_. Entre las muchas especies de palmas ya
conocidas, que cubren los terrenos mas encumbrados, se distingue una
nueva, peculiar a este distrito, donde se cria en abundancia,
particularmente sobre los ribazos. Este vegetal, al que los Brasileros
dan el nombre de _vinte pes_ (veinte pies) es uno de las mas elegantes
de la familia de las palmeras; sus raices, que sirven de sosten al
tronco, bajan desde la altura de tres varas, separandose unas de otras a
proporcion que se aproximan al suelo: esta es la circunstancia que le
ha hecho dar el nombre bajo el cual es conocida en el pais. Del remate
de su tronco liso y empinado, que generalmente llega a la altura de
quince a veinte varas, parten hacia todos lados sus grandes hojas
graciosamente recortadas, formando un elegante penacho: sirvense los
indios de sus frutos para hacer cuentas de rosarios[2].

[Nota 1: De esta especie, perteneciente a la familia de las canas, hacen
sus flechas todos los indios cazadores.]

[Nota 2: Esta palma es la denominada _Iriartea Orbigniana_, Martius.]

En esta primera jornada por el Mamore, se avistan varios campamentos de
indios salvages, y a cada paso se notan en las barrancas los angostos
senderos por los que bajan al rio, particularmente sobre la ribera
derecha, cuyos terrenos son mas elevados.

Viene entre tanto a reunirse al Mamore, por la izquierda, el rio
Iruyani, frecuentemente surcado por los Cayuvavas de Exaltacion, que
suben aveces hacia el oeste, hasta muy cerca de la mision de Reyes. Un
poco mas arriba, se encuentra tambien la embocadura del Matucare, sobre
cuyas orillas habitan algunas tribus itenes, que han formado en aquel
punto una especie de aldea donde se cultivan hermosos plantios de maiz,
de mandioca y de platanos: estos belicosos indios hacen frecuentes
incursiones, por el tiempo de la seca, en el distrito de la mision de
Exaltacion con el objeto de procurarse armas y herramientas.

Cuando las lluvias que caen en las fuentes del Mamore son algun tanto
copiosas, se acrecen considerablemente sus ondas, arrastrando consigo
mayor cantidad de arboles que de ordinario; por lo que se ven algunos
espacios, particularmente en medio del rio, de tal manera cubiertos de
despojos vegetales que parecen grandes islas flotantes. Para tener que
luchar menos contra la corriente, se costea siempre la orrilla que le es
opuesta; mas las multiplicadas sinuosidades que forma el rio, obligan a
los navegantes a cruzar muy a menudo de un lado al otro, lo que no deja
de ser sumamente peligroso, pues al mas leve choque contra esos troncos
flotantes pueden sumergirse las endebles canoas: empero el tino y la
destreza con que los pilotos y remeros ejecutan sus maniobras en los
momentos dificiles, triunfan de lodos los obstaculos.

En este transito se descubren siempre bosques enmaranados, en los cuales
hay un arbol corpulento, que suele tener basta trece y quince varas de
circunferencia. Los Espanoles le han dado el nombre de _higueron_[1],
por ser una especie de higuera gigantesca; pero en la provincia de
Santa-Cruz es conocido mas bien bajo el de _bibosi._ Emplean los indios
la corteza de este arbol para hacerse camisas; y de sus raices chatas,
las que se encuentran divididas en laminas verticales, se sacan tablas
naturalmente recortadas que sirven para hacer los cajones en que se
espiden las mercancias de la propiedad del Estado. Todos estos bosques,
poblados de una diversidad prodigiosa de plantas casi desconocidas,
abrigan tambien en su seno tigres y otros animales feroces.

[Nota 1: Vease la lam. 8.]

Las orillas del Mamore presentan a cada paso paisages pintorescos, y a
los que la variedad de vegetacion da un aspecto el mas risueno. Los
lugares bajos se ven siempre revestidos de sensitivas de flor rosada,
mientras que en los parages algo mas secos abunda una planta, cuyos
tallos tienen la forma de un abanico, y estan coronados de penachos
blanquizcos, que ondeando uniformemente al capricho del viento
contrastan con las mimosas en flor, con el lambaiva de azucarados
racimos, o con las enredaderas que cuelgan por todas partes de los gajos
entrelazados con las palmeras. Todo maravilla al viagero que transita
por en medio de esas encantadoras orillas, donde reposa placidamente sus
ojos sobre una vegetacion tan lujosa, o se detiene a contemplar con
interes esas colonias de martin-pescadores, los que saliendo de sus
casillas ocultas en los agujeros de las barrancas arenosas, siguen de
lejos el rumbo de las canoas.

En la tercera jornada se tiene que arrostrar una de las mayores
dificultades que presenta el Mamore para su navegacion; pues hay un
punto en el que estrechandose mucho su corriente, viene a ser mas
impetuosa, y forma unos remolinos en embudo, demasiado rapidos para que
las canoas puedan salvarlos sin aventurarse demasiado: es tal la
violencia con que azota el agua al pasar por encima de ellas, que la
debil embarcacion vacila y se bambolea como si hubiese chocado contra
una roca. A un corto tiro de este punto se encuentra el primer campo
sembrado de Exaltacion, distante dos jornadas todavia del sitio donde
esta la aldea: los plantios de este campo, que vigilan cuatros indios
cuya casucha se ve alli cerca, se componen de platanos y de cacahuales.

En esta parte de las riberas del Mamore se observa cierta variedad en la
vegetacion: de tiempo en tiempo se ven sobresalir entre sus bosques la
palma _cuchis_ y las canas _tacuaras_, que se presentan algunas veces
totalmente aisladas: entre tanto, nada hay alli de tan singular como la
sucesion de plantas sobre los terremonteros del rio. Los terrenos que se
van levantando hasta quedar fuera de las aguas, se cubren, en el espacio
de un ano, de lisos que se anticipan siempre a los otros vegetales; pero
bien pronto desaparecen sofocados por los sauces, que crecen con mas
vigor. A los cuatro anos, los sauces, despues de haber protegido el
crecimiento de los lambaivas y de las higueras bibosis, desaparecen a su
vez, dejando a estos enteramente duenos del campo. Los demas arboles, y
particularmente las palmeras, no se manifiestan sino al cabo de muchos
anos, y cuando el terreno ya bastante elevado, solo llega a inundarse en
las crecientes accidentales.

Para abreviar el camino, que seria interminable si no se economizasen de
algun modo los grandes recodos del rio, y a fin tambien de tener menos
corriente, se atraviesa por unos banados que se presentan sobre la
ribera derecha. En uno de estos banados, o grandes lagos, se cria la
planta acuatica mas hermosa de America: sus hojas circulares, de dos
varas de diametro, rectamente levantadas en sus bordes, verdes en la
parte de arriba y rojas en la de abajo, se estienden graciosamente sobre
las aguas a la manera de las hojas del nenufar de los banados de Europa,
ofreciendo a la vista, con sus magnificas flores de un pie de ancho, ya
rosadas, ya blancas, un conjunto maravilloso digno de la vegetacion
grandiosa de aquellas regiones[1]. El padre Lacueva, y tambien uno de
los interpretes que me acompanaban en mi espedicion a Moxos, me han
asegurado que el naturalista Hainck, al ver esta planta por la primera
vez, trasportado de admiracion, se habia puesto de rodillas para dar
gracias a la Providencia por una creacion tan prodigiosa[2]; y
efectivamente, nada hay comparable a la alta idea que nos da esta planta
de la fuerza productiva de la vegetacion.

[Nota 1: Esta planta es la
misma que han llamado los Ingleses, en 1836, _Victoria regina_, la cual
fue recogida en la Guayana inglesa por el viajero Chonburk. La especie
que encontre en Corrientes en el ano de 1827, era conocida en Francia en
el de 1829: asi pues, soy yo el primero que la haya enviado a Europa.]

[Nota 2: Vease la lam. 9.]

Entre tanto, no deja de ser bastante incomodo el transito por los
banados, a causa de los enjambres de hormigas de que ya hemos hablado;
asi es que se sale de ellos con placer para proseguir la marcha por el
rio; en el cual tambien hay que evitar otro peligro que amenaza a las
pequenas embarcaciones. Resulta este del desmoronamiento repentino de
las barrancas arenosas, que alterando el rumbo natural de las aguas,
promueven fuertes oleadas de proyeccion. En el punto donde se hace alto
al anochecer, es menester, ante todo, derribar con el mayor cuidado
posible estas fragiles y empinadas barrancas, hasta dejarlas
gradualmente en declive, para evitar de este modo que lleguen durante la
noche a desmoronarse de golpe, y echen a fondo las canoas. Esta
navegacion, a mas de los peligros que hemos senalado, tiene no pocas
molestias; la abundancia de mosquitos es una de las principales, sobre
todo por las noches, en que no puede el viagero abrir la boca sin
tragarse algunas docenas.

Al tocar en la ultima jornada, los terrenos, siempre removidos por la
corriente, van siendo cada vez mas bajos: muy a menudo las avenidas
arrastran consigo las plantaciones, y en diversas ocasiones los indios
cayuvavas, viendo devastados sus campos de cultivo, han tenido que
alimentarse durante un ano entero con el tronco de la palma total, que
es en los tiempos de penuria, el mana de aquellas comarcas. El puerto de
Exaltacion aparece finalmente, al cabo de siete o ocho dias de
navegacion desde la salida del fuerte del Principe de Beira.


SANTA-MAGDALENA.

Esta mision fue fundada por los Jesuitas, en el ano de 1700, con la
nacion itonama que hablaba una lengua totalmente distinta de las otras
lenguas de la provincia. Bajo el regimen de estos religiosos su
poblacion se acrecio de tal manera, que en 1792 mando el gobernador
Zamora que se fundase con el excedente de ella el pueblo de San-Ramon,
cerca del rio Machupo. El pueblo de Magdalena, situado sobre la ribera
izquierda del rio Itonama, se ve circunscripto por llanuras anegadas en
la estacion de las lluvias, formando entonces un islote, de poco mas de
una legua, en direccion al nornordeste. Colocado en la estremidad sud de
esta parte no inundada, la que sin embargo, apenas tiene de una a dos
varas de elevacion sobre el resto del terreno, esta distribuido de la
mejor manera posible: su iglesia, construida en el mas bello estilo
gotico de la edad media, es muy vasta, y notable sobre todo por sus
esculturas en madera. El colegio, que tiene un piso alto, es de forma
cuadrada, y esta dividido en grandes salas, mas hermosas que comodas. El
resto no difiere en nada de las otras misiones. Una calzada de
quinientas varas de largo conduce de la mision al puerto, donde habita
con su familia un indio encargado del resguardo.

Aunque la industria de esta mision se halla en general menos adelantada
que la de Concepcion, sus tegidos son mucho mas finos. En el campo
vecino a la poblacion, se ven inmensos plantios, de canadulce, de
algodon, de tamarindos y sobre todo de cacao: indicaremos el modo como
se cultiva este ultimo vegetal. Primeramente se planta una huerta de
platanos, y cuando estos estan ya bastante crecidos, se siembra el cacao
al pie de cada uno de ellos: los cacahuales brotan y van creciendo poco
a poco, protegidos en su primera edad por la sombra que les hacen los
platanos, hasta que al cuarto o quinto ano du su plantacion fructifican
abundantemente. Estas huertas, que son de la propiedad del Estado,
sirven para el abasto del colegio. Los plantios de los indios estan a
distancia de cuatro jornadas de camino, bajando el rio Itonama hasta
cerca de su confluencia con el rio Machupo. Como los pobres indigenas
dependen absolutamente de los administradores, apenas consiguen al ano
un permiso de quince dias para ir a efectuar las siembras, y de otros
quince para recoger sus frutos; pero precisamente la estacion de las
cosechas suele ser la del comercio y del transporte de mercancias, por
lo que acontece generalmente que no pudiendo ir en el debido tiempo a
retirar los productos de sus sembrados, pierden la mayor parte, y pasan
un ano entero sumidos en la mas profunda miseria.

Esta poblacion se compone solamente de indios itonamas, cuyo lenguage
gutural se asemeja por la dureza de sus sonidos a los idiomas quichua y
aymara, siendo en todo lo demas enteramente distinto. La estatura de los
Itonamas es bastante elevada, y aunque tienen las piernas muy delgadas,
no por eso dejan de ser los hombres mas activos de la provincia.

El egoismo es uno de los rasgos distintivos del caracter de estos
naturales, que son incapaces de partir entre ellos ni aun siquiera lo
superfluo. Un solo hecho bastara para probarlo. Un indio que habia
obtenido una vela, la tenia encendida en uno de esos vastos galpones
donde viven muchas familias reunidas; y no queriendo que sus vecinos
participasen de la luz, habla colocado a su familia de manera que la
ocultase enteramente para todos aquellos. A pesar de esto, son por lo
general muy bondadosos, y la grande miseria en que viven casi de
continuo, disculpa en cierto modo su propension al robo. Son dociles
hasta el servilismo para con los blancos, a quienes profesan, sin
embargo, un odio quizas no injusto. Su manera de vestir nada tiene que
los distinga de los naturales de las otras misiones; el color negro es
el de predileccion para los tipois que llevan las mugeres.

Bajo el regimen actual empiezan nuevamente los Itonamas a contraer todas
las superticiones y costumbres singulares de su estado primitivo: asi,
por ejemplo, los padres desposan a sus hijos desde que nacen, y
considerandolos ya como legitimos esposos, los instruyen, tan luego como
atinan a comprender las cosas, de las relaciones reciprocas y mas
intimas que deben existir entre ellos, acostandolos muchas veces en una
misma hamaca. Esta costumbre, que se trata de estirpar, obliga entre
tanto a los curas a unir en la mas tierna edad a los jovenes, con el
objecto de cohonestar en cierto modo la conducta de estos y la de sus
deudos; por lo que se ven ninas de ocho anos formalamente casadas con
mancebos de doce. El culto religioso de estos naturales no es sino
esterior; de modo que su conciencia esta enteramente agena de todo
genero de escrupulos. Los hombres se franquean espontaneamente sus
mugeres, las que por su parte se entregan tambien cuando quieren a todos
sus parientes. He hablado ya, en otro lugar, de las supersticiones que
los dominan con respecto a las enfermedades, y de la barbara conducta
que estas supersticiones los obligan a observar para con los enfermos.

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