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Agent to the Stars by John Scalzi">Book Review: Agent to the Stars by John Scalzi
A Cambridge School of Art graduate?s first book has been lauded in the international press. Kazuno Kohara, from Japan, who graduated from the MA in Children?s Book Illustration in 2007, has had her first book voted as one of 10 Best Illustrated

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Descripcion Geografica, Historica y Estadistica de Bolivia written by Alcides de Orbigny

A >> Alcides de Orbigny >> Descripcion Geografica, Historica y Estadistica de Bolivia

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NACION DE LOS CHAPACURAS[1]

Los Chapacuras vivian dispersos sobre las riberas del rio Blanco o
Baures, no lejos de una grande laguna, y en medio de las selvas que
separan a las provincias de Chiquitos y de Moxos, mas alla de las
ultimas colinas de la primera provincia, y poco mas o menos hacia los 15
grados de latitud sud, y entre los 64 y 65 de longitud occidental del
meridiano de Paris. Tenian por vecinos (con los que no se comunicaban
por la exesiva distancia) a los Chapacuracas y Paiconecas hacia el sud,
y las hordas de la tribu de los Baures hacia el norte.

[Nota 1: He encontrado, bajo el numbre de Chapacuras, una nacion, que en
1794 salio de los bosques de las orillas del rio Blanco a poblar la
mision del Carmen, en la provincia de Moxos. Usandose actualmente este
nombre para designar la citada mision, he creido deber conservarlo,
aunque no es tal la denominacion que se daban los naturales, llamandose
en su lengua _Huachi_. Cuando se condujo a estos indios al Carmen se les
llamo impropiamente _Guarayos_, nombre tomado de una seccion de los
Guaranies, vecina a Chiquitos (bajo tal nombre se halla mencionada esta
nacion en la sumaria que sobre la fundacion del Carmen levanto el
gobernador Zamora, documento que he visto en los archivos de la mision).
Mas tarde el cura y el administrador les dieron el de Chapacuras,
originado tal vez de los Tapacuras que se encuentran en los autores
antiguos. Por el cotejo de los dialectos he llegado a descubrir que los
Chapacuras no hablaban el mismo idioma, sino que se servian del de los
Quitemocas de Concepcion de Chiquitos, que segun mis investigaciones,
traen su origen de los mismos lugares; por consiguiente los _Chapacuras_
o Tapacuras y los Quitemocas deben componer una sola nacion.]

La tez de los Chapacuras es bronceada o de un moreno verdoso, identica
por lo tanto a la de los Chiquitos. Su estatura tiene tambien alguna
analogia con la de estos: la mediana es de cinco pies y una y media
pulgadas; los mas altos no pasan de cinco pies y cinco pulgadas. Las
mugeres guardan en su porte una proporcion relativa.

Sus formas corporales son semejantes a las de los Chiquitos; sin embargo
el talle de los hombres parece mas desvahido, y aunque tienen los
miembros bien fornidos, y sin musculos visibles, el pecho saliente, las
espaldas anchas, y todo su cuerpo en estremo robusto, no son propensos a
la obesidad. Las mugeres, mejor formadas y mas graciosas que las
Chiquitenas, tienen las caderas y las espaldas anchas, la cintura mas
conforme a las proporciones europeas, y unos pies y unas manos
admirables por su pequenez.

Sus facciones son tambien algun tanto diferentes: en ambos sexos se
encuentran, una cabeza grande, una cara ancha, pero menos llena que la
de los Chiquitos, los juanetes de esta mas pronunciados, una frente
escasa y ligeramente combada, una nariz corta, chata aunque poco ancha,
y sus ventanas muy abiertas, una boca mediana, labios poco gruesos, ojos
pequenos y horizontales, orejas chicas, cejas estrechas y arqueadas,
cabellos negros, largos, nada finos y muy tiesos. Su fisonomia es
melancolica, y menos animada que la de los Chiquitos. Por lo general,
los hombres son feos, y tienen la barba muy negra, poco poblada y lacia,
lo mismo que el bozo: entre las mugeres rara vez se encuentra una cara
regular, pero no por esto inspiran aversion: entre tanto, el aspecto
general de los dos sexos cautiva la confianza, y todo anuncia en ellos
la dulzura.

Su idioma es enteramente distinto de las lenguas de Chiquitos en cuanto
a la forma de las palabras, y aunque bastante duro, es agradable al
oido: tiene muchas voces terminadas en vocal; el numero de las que
acaban en las solas consonantes _n, m, p, t_ y _j_ es reducido. El
sonido gutural de la _j_ espanola y el nasal de la _u_ se encuentran a
menudo. Muchas consonantes, tales como la _b_, la _f_, la _c_ y la _x_,
son al parecer totalmente desconocidas; y mientras que la _ch_ francesa
es rara, la castellana se emplea con frecuencia. En esta lengua se
observa como en la de los Chiquitenos, una particularidad relativa a los
nombres de las partes del cuerpo, que en lugar de principiar por una
letra determinada, acaban en una particula uniforme, como se ve en
_urutarachi_ (carillo) _taipatachi_ (oreja), _tucuchi_ (ojos), objetos
que los Quitemocas de Chiquitos designan con las palabras _urutarache,
tatiatache_ y _cuche_. No he notado distincion alguna entre el masculino
y femenino en los adjetivos, ni tampoco una forma especial para los
plurales. El sistema de numeracion, que alcanza solamente a diez, esta
basado sin duda sobre el numero de los dedos. La tribu de los Quitemocas
posee muchos terminos enteramente diferentes de los de la lengua
chapacura, lo que acaso proviene de antiguas relaciones con alguna
nacion estrangera.

Los Chapacuras, aunque dejados por temperamento, tienen un caracter
estremadamente bondadoso, y su docilidad los predispone al servilismo;
hospitalarios con los estrangeros, son quizas los indigenas mas
sociables de la provincia, aun careciendo de la alegria de los
Chiquitenos.

Sus costumbres se parecen a las de estos naturales, y vivian como ellos,
desparramados por pequenas tribus, en el interior de los bosques vecinos
a las orillas del Rio Blanco o Baures, ocupandose ya en la caza, ya en
cultivar la tierra, o en construir las pajizas chozas donde moraban sus
familias. Sus armas, ni mas ni menos que las de los Chiquitos, se
componian del arco, de las flechas, y de una macana o clava de dos
filos. Construian ademas, ahuecando los arboles, esas canoas con que
recorrian el rio Blanco para ir a la caza y a la pesca, sus ocupaciones
favoritas despues de la cosecha del maiz. Estos indigenas gustaban
tambien de reunirse para beber licores fermentados, siendo esto un
motivo perpetuo de danzas y de juegos, menos animados por cierto que los
de los Chiquitenos. Pacificos en estremo, rara vez se malquistaban con
sus vecinos.

Los hombres andaban enteramente desnudos, y cuando mas, se cubrian la
parte superior de las piernas con una piel cualquiera. Las mugeres
vestian el _tipoy_, especie de camisa sin mangas que les caia hasta los
tobillos. Ambos sexos se dejaban crecer el cabello, banandoselo
constantemente con aceite de motacu.

Hallabanse entre tanto gobernados por gefes, cuya autoridad se limitaba
a dar el consejo, y a colocarse al frente de cada tribu en caso de
guerra.

Cuando alguno de los suyos fallecia, tenian la precaucion de enterrarlo
junto con sus armas, lo que prueba que creian en otra vida: finalmente,
respetaban el fallo y pronosticos de sus medicos, y eran esclavos de un
sin fin de supersticiones.


NACION DE LOS MAROPAS.

Los Maropas ocupaban el gran valle del rio Beni, al pie de las montanas
arboladas y humedas de los ultimos repechos de los Andes bolivianos: sus
poblaciones estaban situadas sobre el curso mismo del Beni, teniendo por
vecinos a los Tacanas hacia el sud y oeste, a los Cayuvavas de Moxos
hacia el este, y algunas tribus salvages, poco conocidas, hacia el
norte.

Los Maropas tienen poco mas o menos la tez de los Mocetenes, tal vez un
tanto mas triguena, sin llegar empero al color caracteristico de los
Moxos. Su estatura no sobrepasa la de los Tacanas, siendo, por lo
regular, de cinco pies y una pulgada. Sus formas los asemejan tambien a
los Tacanas y Mocetenes; y sus facciones, mas afeminadas que las de los
primeros, se aproximan mayormente a las de los segundos: su semblante se
halla revestido, como el de estos, de una espresion notabilisima de
dulzura; su cara es redonda, y el conjunto de su fisonomia nada
desagradable.

La lengua maropa me ha parecido bastante suave: algunas palabras, que he
llegado a recoger, me hacen creer que es diferente de la de los
Mocetenes.

Finalmente, tanto por lo apacible y docil de su caracter, como por sus
costumbres y trages, los Maropas son identicos a los Mocetenes.

Nada se sabe por lo demas acerca del gobierno y de la religion
primitiva de esta nacion, cuyos rasgos fisiologicos la colocan en el
rango de los Mocetenes, y por consiguiente en el ramal antisiano.


TRIBU DE LOS SIRIONOS DE LA NACION GUARANI[1].

Esta tribu, menos numerosa que la de los Guarayos, habitaba en el seno
de las sombrias florestas que separan el rio Grande del rio Piray, entre
Santa-Cruz de la Sierra y la provincia de Moxos, desde los 17 hasta los
18 grados de latitud sud, y como sobre los 68 de longitud oeste de
Paris. Sus diversas poblaciones ocupaban una grande superficie de
terreno.

[Nota 1: Vease la descripcion completa de los Guaranies en la _provincia
de Cordillera_, departamento de Santa-Cruz de la Sierra.]

No hay un solo historiador que haya hablado de estos naturales, cuyo
nombre figura como por acaso en algunos mapas antiguos de los Jesuitas.
Por los datos que he podido recoger en el pais, creo que los Sirionos,
que despues de la conquista han vivido siempre en las mismas selvas,
deben descender de los Chiriguanos, o no son sino los restos de esta
antigua nacion combatida en el siglo quince por el inca Yupanqui[1], y
obligada mas tarde, a principios del decimosexto, a ceder el campo a los
Guaranies, que llegaron del Paraguay a usurparles su territorio[2] y
acabaron con ellos, segun los historiadores[3]. Sea de esto lo que
fuere, debe suponerse que los Sirionos, aun antes que los Chiriguanos,
vinieron tambien del sudeste, y se adelantaron en su emigracion hasta
esas comarcas apartadas de la cuna de la nacion guarani.

[Nota 1: Vease a Garcilaso de la Vega, _Comentario real de los Incas_,
pags. 226 y 244.]

[Nota 2: El P. Fernandez, 1726, _Relacion historial de los Chiquitos_,
pag. 4--El P. Lozano, _Historia del Paraguay_, cap. II, lib.
11.--Lozano, _Historia del Gran Chaco_, pag. 57.]

[Nota 3: Lozano, loc. cit., pag. 57, dice que cientoron los Guaranies
mas de ciento cincuenta mil de sus adversarios, lo que sin duda alguna,
debe ser exagerado, como muchas alegaciones de este autor: Rui Diaz de
Guzman sienta que fueron cien mil.]

Sus condiciones de existencia, asi como la palidez de su rostro, su
estatura y demas bellas proporciones los asemejan a los Guarayos: los
rasgos de su fisonomia son tambien identicos en cuanto al conjunto, y
solamente difieren por su aspecto salvage y timido, y por una espresion
de frialdad que no tienen los Guarayos.

Su idioma es una corrupcion del guarani; mas no tan alterado, que dejen
de entenderse muy bien con los Chiriguanos.

El caracter de esta nacion es totalmente distinto del de los Guarayos:
en vez de ser dulces y afables como estos, son muy poco dados, y viven
en el corazon de las selvas mas impenetrables, errantes y divididos en
pequenas familias, sin otra ocupacion que la de la caza. Las chozas en
donde moran estan formadas de ramas entretegidas, y lejos de tener
alguna comodidad, solo revelan el estado salvage mas completo. Su
industria se limita a la fabricacion de sus armas, que se componen de
arcos de ocho pies de largo, con flechas de igual dimension: hacen uso
de tales armas, sentandose en tierra, y sirviendose de pies y manos para
lanzar las flechas con mas violencia. Ambos sexos andan totalmente
desnudos, y no llevan adornos de ninguna especie ni se pintan el rostro.

En sus jornadas ordinarias jamas de sirven de canoas: si tienen que
atravesar algun rio, lo hacen por medio de un puente colgante, formado
para el caso de la manera siguiente. Clavan primero, sobre el ribazo, un
grueso horcon destinado a soportar una soga que amarran en varias
estacas, oblicuamente clavadas en tierra detras del horcon; terminada
esta maniobra, cubren la soga de bejucos, fijandolos, para que no los
arrastre la corriente, en esos espigones que suelen encontrarse en medio
de los rios. Una vez afianzada la soga en ambos ribazos, queda bien
tirante, y entonces las mugeres y ninos agarrandose de los bejucos que
cuelgan encima de las ondas, consiguen pasar el rio sin peligro de ser
arrebatados por la corriente.


_Resumen_.

Todas la naciones de la provincia de Moxos estaban divididas en pueblos:
su manera de regirse era uniforme. Cada nacion se repartia en tribus,
y cada tribu tenia un gefe, cuya autoridad se limitaba a muy poca cosa:
a decir verdad, no formaban todos estos indigenas un cuerpo de nacion.
Las unicas atribuciones de los gefes nombrados por cada tribu,
consistian en ir al frente de los guerreros que marchaban al combate, en
emitir su dictamen en casos arduos, y en servir de medicos o sacerdotes;
pero sin ejercer nunca los dos ultimos cargos a la vez.

La religion se diferenciaba, no solamente segun las naciones, sino
tambien segun las tribus; todas ellas tenian un sin numero de fiestas y
solemnidades, cuyo no menor objeto era el reunirse para beber sin tasa
licores fermentados. Frecuentemente su culto no era otro que el de la
naturaleza.

Por la esposicion que acabo de hacer sobre las costumbres de los
naturales que han habitado la provincia de Moxos, antes de ser
conquistada por los Espanoles, se ve que todos estos indigenas poseian
poquisimos elementos de prosperidad, y sobre todo de civilizacion
progresiva.


_Segunda epoca, desde la llegada de los Espanoles hasta la entrada de
los Jesuitas (de 1562 a 1667)_.

La oscuridad mas completa reina entre los historiadores acerca del
descubrimiento de la provincia de Moxos. Se sabe unicamente que los
aventureros espanoles, companeros de Chavez, tuvieron noticia de ella en
el ano de 1562[1], y que Diego Aleman penetro hasta alli, por
Cochabamba[2], en el de 1564.

[Nota 1: Viedma, _Informe de la provincia de Santa-Cruz_, pag. 39, Sec.
494.]

[Nota 2: Garcilaso de la Vega, _Comentario real de los Incas_, pag. 242,
hablando de una incursion de los Incas en _Musu_, hace mencion de la
entrada de _Diego Aleman_, por el ano de 1564, a la provincia de _Musu_,
llamada _Moxos_ por los Espanoles; mas como es probable que confunda
este autor dos paises distintos en las denominaciones de _Musu y Moxos,_
no se sabe que partido tomar. Sin embargo, parece cierto que Diego
Aleman emprendio una espedicion a Moxos.]

Empero, lo mas veridico es que despues de la translacion de la ciudad de
Santa-Cruz al lugar donde hoy se encuentra, los gobernadores de esta
ciudad trataron de someter a los naturales de Moxos. Se ve de manifiesto
tal intencion en el acto por medio del cual, el 2 de octubre de 1607,
Martin de Almendras Holguin, entonces gobernador, dio _en encomiendas_
la provincia de Moxos a Gonzalo de Solis Holguin y a los suyos, _durante
dos vidas_, con la condicion de fundar en ella una ciudad bajo el nombre
de _Santisima Trinidad_, y de ensenar las doctrinas del cristianismo a
sus habitantes[1]. No supieron los Espanoles proceder acertadamente en
esta empresa, y exasperaron por lo tanto a los indigenas, quienes
cortaron toda correspondencia con los moradores de Santa-Cruz.

[Nota 1: Viedma, _Informe_, pags. 139 y 145, Sec.Sec. 494 y 520.]

Cuarenta anos mas tarde, es decir, en 1647, deseosos los indios Moxos de
procurarse algunas herramientas, cuya utilidad habian aprendido a
conocer desde el tiempo de sus primeras relaciones, subieron el Piray o
rio Grande, con la mira de ir a buscarlas en las poblaciones de los
Chiriguanos; mas habiendo encontrado en el camino a los Crucenos,
compraronles estos las plumas y los tegidos de algodon que llevaban para
operar el trueque por aquellos utensilios. Satisfechos de esta
especulacion comercial, y exhortados a continuarla, no tardaron mucho en
volver en mayor numero a Santa-Cruz; asi es que estrechando mas de dia
en dia sus relaciones con los moradores de esta provincia, no solamente
dieron al olvido sus antiguos recelos, sino que llego a tanto su
confianza, que en 1667[1], hallandose en disension con los salvages
Canacurees, sus vecinos, apelaron al auxilio de los Crucenos; los que
aspirando siempre a tener a los Moxos bajo su predominio, no desecharon
ocasion tan oportuna para mezclarse en sus asuntos, y por este medio
conseguir tales fines. Acompanados del Padre jesuita Juan de Soto, que
desempenaba el cargo de cirujano, marcharon pues solicitos los naturales
de Santa-Cruz contra los enemigos de los Moxos, y no tardaron en
regresar triunfantes.

[Nota 1: El P. Diego de Eguilus, _Relacion de la mision apostolica de
los Moxos_(1696), pag. 3.]


_Tercera epoca, desde la entrada de los Jesuitas hasta su espulsion (de
1667 a 1767)_.

Durante la espedicion de que acabo de hablar, Juan de Soto habia
empleado todos los medios de captarse la benevolencia de los Moxos,
ofreciendoles volver a su nacion, junto con otros religiosos, tan luego
como le fuese posible. En virtud pues del beneplacito de estos indios, e
inmediatamente despues de haber recibido tan favorable nueva, mando el
Padre provincial a los hermanos Jose Bermudo y Julian de Aller que
acompanasen a Juan de Soto que regresaba a Moxos. Entraron a la
provincia estos tres religiosos en 1668, y emplearon un ano entero en
solo tomar las primeras nociones del idioma moxo, sin darse por
entendido de sus miras posteriores: apercibieronse los Indios, sin
embargo; y recelosos de verse nuevamente bajo el duro yugo a que los
habian sujetado los primeros Espanoles, e instigados por sus sacerdotes
se sublevaron amenazando de muerte a los Jesuitas; pero por temor a los
Crucenos se contentaron con ir a despedirlos hasta Santa-Cruz,
declarandoles formalmente que no querian hacerse cristianos.

Habiendo el gobernador de Santa-Cruz encomendado oficialmente en 1671 la
conquista espiritual de estos indios[1] a los Jesuitas del Peru,
hicieron estos otras dos tentativas tambien infructuosas. Empero al
Padre Jose del Castillo, lejos de ceder a tanta resistencia, se
determino a entrar el solo en Moxos, en el ano de 1674, y empezo por
hacer cuantiosos presentes a sus habitantes, prometiendoles muchos mas
si consentian en ir a buscar junto con el algunos otros religiosos.
Habiendo logrado tal consentimiento, regreso al ano siguiente en
compania de los hermanos Pedro Marban, Cipriano Barace y Jose Bermudo,
quienes recibieron muy favorable acogida[2]. Estos cuatro religiosos
visitaron el espacioso distrito ocupado por la nacion de los Moxos,
distribuyendo por todas partes regalos y presentes los mas estimados por
aquellos naturales, como cuentas de cristal (_chaquiras_), cascabeles,
anzuelos, navajas, cuchillos, etc., regresando de su correria atacados
de las fiebres intermitentes. Consagraronse luego dos anos consecutivos
al estudio de la lengua, y a merecer poco a poco la entera confianza de
los indigenas; mas, a pesar de haber llegado a ser absolutamente
necesarios para aquella nacion por sus conocimientos en medicina, y de
haberse grangeado por sus buenos procederes el afecto de todos los
moradores, tuvieron que valerse de la astucia para determinarlos a la
conversion. Aseguraron a los gefes de su pronta partida si no consentian
en constituirse en pueblos donde se profesase el cristianismo. Semejante
amenaza produjo el efecto deseado, haciendo tomar a los indios el
partido de la obediencia. Un cuchillo era la recompensa ofrecida a cada
individuo que contrajese matrimonio y renunciase a la poligamia. El
Padre Marban recorrio en seguida todas las poblaciones, arrancando de
los _Camacois_ y _Tiaraukis_ todos los idolos, para quemarlos
publicamente. Encontrose entonces un caliz sustraido tiempos atras a los
Franciscanos, y del que por el momento se servian los hechiceros. Los
_bebederos_ o templos donde se colocaban las cabezas de los tigres y de
los enemigos muertos en el combate, fueron tambien destruidos.

[Nota 1: Viedma, _Informe_, etc., pag. 139, Sec. 494.]

[Nota 2: El P. Eguiluz, pags. 5 y 7.]

En 1682 habiendo llegado a Moxos otros muchos misioneros, se dedicaron a
dar la ultima mano a la conversion de los naturales. Administraron el
sacramento del bautismo a mas de quinientas almas: un ano despues
hicieron otro tanto con la poblacion de tres aldeas que deseaban reunir
en un solo pueblo. Buscando para realizarlo un lugar a proposito y a
cubierto contra las inundaciones, fundaron en 1684[1], al cabo de siete
anos de infatigables esfuerzos, la mision de Nuestra Senora de Loreto en
las llanuras del norte y sobre la ribera sud del rio Mamore,
construyendo con adobes una hermosa iglesia de tres naves y de sesenta
varas de largo sobre veinte de ancho.

[Nota 1: El P. Eguiluz, pag. 16.]

Pusieron los Jesuitas su mayor empeno en familiarizarse con el idioma; y
fue por ese entonces cuando el Padre Marban redacto su diccionario de la
lengua moxo[1], con la mira de generalizarla en la provincia y hacer por
este medio desaparecer en lo posible el considerable numero de dialectos
diferentes; pues sin ir mas lejos, en el mismo canton de Loreto
hablabanse varios. Se dedicaron tambien a ensenar a los ninos el
castellano y la musica. Cautivando asi mas y mas la voluntad de los
indios, poco les faltaba para realizar la conversion general. Con el
objeto de completarla, penetraron aun, cincuenta leguas mas adentro,
prodigando siempre las seductoras dadivas. En 1687 formaron con la tribu
de los Mayumanas la reduccion de la _Santisima Trinidad_, en la orilla
del Mamore, como doce leguas mas abajo de Loreto, edificando una iglesia
de tres naves, larga de sesenta varas y adornada con esculturas. En 1689
fundaron tambien sobre las llanuras de la otra parte del Mamore, catorce
leguas al oeste de Trinidad, la mision de San Ignacio de los Punuanas,
poblada por los belicosos _Canacurees_. Refiere el Padre Eguiluz que el
dia de la inauguracion de su iglesia precedian a la procesion mas de
cien _bailarines_, revestidos con los disfraces usados en el Peru para
tales ceremonias. Tan grande era la solicitud con que trabajaban los
indios, que todo se levantaba, como por encanto, en las nuevos pueblos
formados por tribus que hablaban diferentes dialectos.

[Nota 1: _Arte de la lengua moxa_, etc., impreso en Lima (1701).]

Poco mas o menos hacia esta epoca (1688) los PP. Antonio Orellana y Jose
de Vega emprendieron una peregrinacion por orden del Superior de la
hermandad, subiendo por el pais de los Yuracarees, desde Moxos hasta
Cochabamba. En esta espedicion lograron pacificar a los _Casaveones_ y a
otros pueblos que hablaban el idioma moxo, y aun penetraron hasta el
valle del Beni, llegando a la nacion de los _Morohionos_.

Llevando adelante sus trabajos con toda perseverancia, fundaron en
1689, al oeste del Mamore, entre la embocadura de los rios Tijamuchi y
Apere y como ocho leguas al norte de Trinidad, la cuarta mision bajo el
nombre de _San Francisco Xavier_, en la que construyeron al rededor de
una plaza, como siempre acostumbran hacerlo, una hermosa iglesia, una
casa para ellos, y habitaciones comodas para los indigenas. Tambien
fundaron en el mismo ano, al pie de la cordillera, con los _Maharenos_ y
_Churimas_, tribus de Moxos, la mision de San Jose; que colocada sobre
las llanuras del nordeste, a diez y seis leguas de San Ignacio y como a
setenta de Cochabamba, lindaba por el norte con las naciones salvages de
_Gumapalca_ y _Tocomanes_.

En 1691, el gobernador y capitan general de la provincia de Santa-Cruz
de la Sierra, don Benito Rivera y Quiroga, visitando los nacientes
cantones para dar cuenta al Virey de Lima de los trabajos de los nuevos
vasallos, hallo, en las cinco misiones creadas, el numero siguiente de
habitantes:


En Loreto, 3,822
En Trinidad, 2,253
En San Ignacio, 3,014
En San Xavier, 2,361
En San Jose. 2,036
Total. 13,486


Con un celo digno de toda alabanza prosiguieron los Jesuitas en su
conquista espiritual, y fundaron en 1693, bajo el nombre de
_San-Francisco de Borja_, la sesta mision, compuesta de mas de tres mil
indios de la nacion _churimana_ y de los _Moporoaboconos_ que hablaban
un dialecto distinto del moxo. El pueblo fue edificado sobre las riberas
del rio Maniqui, como doce leguas al norte de San-Jose, e inmediato a
las ultimas faldas de la cordillera.

El Padre Cipriano Barace emprendio, en el mismo ano, un viage por las
llanuras del este y del sudeste hasta una distancia de sesenta leguas,
llegando a visitar a los _Guarayos_ que hablan el idioma guarani[1], y a
los _Tapacuras_ y pacificos _Baures_; mas no pudo hacer otro tanto con
los _Yaguehuares_, nacion de un caracter feroz. Encontro este Jesuita,
segun lo dice el mismo en su relacion, sesenta y seis poblaciones de
Guarayos, cincuenta y dos de Tapacuras, sesenta y cinco de Baures; es
decir, el total de ciento noventa y tres[2]. Hizo despues, por el
espacio de dos anos, muchos viajes consecutivos a este pais, y adquirio
la certeza de que existian al este las tribus de los _Toros, Chumacacas_
y _Pudayares_, y al norte los _Fundibularios_.

[Nota 1: Vease en la provincia de Chiquitos lo que se dice de la tribu
de los _Guarayos_.]

[Nota 2: Numero probablemente exagerado, a menos que no se haya
considerado cada familia como una aldea.]

En 1693, el Padre Agustin Zapata salio de San-Xavier para ir tambien a
descubrir otras naciones salvages; y encaminandose veinticinco leguas al
norte de esta mision, por los lugares que habitaban los antropofagos
_Canicianas_ (hoy en dia Canichanas), visito cuarenta y ocho aldeas, y
los caciques de otras muchas (pues componian setenta y dos poblaciones,
del total de cinco mil almas poco mas o menos) vinieron a su encuentro.
El Padre Zapata les hizo varios presentes, aconsejandoles que cambiasen
su manera de vivir; y habiendo sabido que tenian mas al norte unos
enemigos llamados Cayuvavas, continuo su marcha hacia esta parte, y
encontro mas de dos mil indigenas distribuidos en siete poblaciones,
cuyo cacique, llamado Paytiti, se hacia notar por su mucha y muy crecida
barba. Volviendo por el norueste, hallo a los _Duevicumas_, los
_Curuguanas_ y los _Caridionos_ que consintieron en reunirse para formar
una mision. Al siguiente ano se dirigio por las llanuras del norte a
visitar las naciones de los _Cayapimas, Suruguanas, Parinas, Barisinas,
Marochinas_ y _Carivinas_, que componiendo un total de siete mil almas,
convinieron en hacerse cristianos. En 1695 partio nuevamente y conocio a
los Canichanas, que se habian reunido, formando un pueblo bastante
grande, para llamar la atencion de los Padres jesuitas, con cuyo auxilio
deseaban instruirse en la doctrina cristiana y recibir el bautismo, lo
que no se pudo llevar a cabo desde luego, por falta de religiosos.
Pasando mas adelante, nos dice haber visto pueblos bien edificados, y
templos donde se adoraban idolos vestidos de plumas.

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